
Ni más luminoso,
ni más oscuro
es el resplandor
de mi universo...
Ni esos senos
que albergaban dentro:
Mis suspiros. Cada anhelo,
cada ensueño con una vela
casi ardida iluminándome el camino.
Poco a poco se extingue
el tiempo de mi caminata
y quizás nunca mas escriba
otros versos en el rincón
de mis latidos, aunque...
Entre ellos ya haya escrito
el epitafio de aquello
que una vez llame:
Amor.
Su nombre: Cincelado en fuego,
garabato incrustado en cuadernillo
muestra versos que sin medida
ondea sobre ausencia y crece
día a día aruñando mis motivos.
Recuerdos sobre la piel
que ruedan de su pezón
amamantando mi corazón
al viento y quizás quede
por siempre...
Hambriento entre sus senos
y las entrañas de esa mariposa
cautiva entre sus muslos...
Y mi pecho que en silencio
grita en quejido regocijos.
Mis suspiros:
Nos amábamos...
De corazón a corazón,
de alma con alma.
Y le bese con amor...
Le
bese en silencio
como solamente sabía
hacerlo. Subyugándole...
Al imperio de mi boca.